La intervención en Siria no es la solución, ni las armas químicas la causa

Por Ecologistas en Acción
Lunes 2 de septiembre de 2013.

Ecologistas en Acción señala que lo que está detrás de la probable intervención de EE UU y alguno de sus aliados en Siria no es el posible uso de armas químicas por el Gobierno de al-Assad, sino desembarazarse de un enemigo en la zona. El Gobierno baatherista es aliado de Irán, Hezbolá y, en menor medida, Rusia. Además, la solución al conflicto sirio dista de ser una intervención militar, lo que hacen falta son medidas de apaciguamiento.

La organización pacifista recuerda que la política de EE UU en la región desde el estallido de la Primavera Árabe ha sido contradictoria frente a las revueltas populares. Por un lado ha apoyado los intentos de derrocar los Gobiernos que no le eran funcionales (Libia, Siria). Por otro ha dado el visto bueno para que su principal aliado árabe (Arabia Saudí) ayudase a la represión de las revueltas en lugares como Barhein y Yemen, situación que además ha permanecido opaca a los grandes medios de comunicación. Finalmente, en países como Egipto ha financiado al ejército, que ha sido el brazo ejecutor último de la caída de Mubarak y, posteriormente, del Golpe de Estado. De este modo, el gigante americano en lo que no ha sido contradictorio ha sido en la defensa de sus intereses en esta región clave a través del apoyo a sus aliados y/o de la lucha contra quienes no le siguen políticamente.

Por otra parte el argumento del supuesto uso de armas químicas por parte del régimen sirio suena demasiado similar al de las armas de destrucción masiva usado para justificar el ataque a Irak una década atrás. La organización ecologista condena el uso y la tenencia de estas armas, pero no solo en Siria, sino también en EE UU y el Estado español. En el caso español el centro principal de almacenamiento y experimentación es el de La Marañosa (en la Comunidad de Madrid). Por su parte, EEUU usó municiones incendiarias con fósforo blanco y otras con uranio empobrecido en Irak, ambas pueden ser consideradas armas químicas.

Finalmente, está el argumento humanitario: la necesidad de parar una guerra fratricida. Ecologistas en Acción se suma a la urgencia de alcanzar este objetivo. Sin embargo discrepa en que la mejor forma de avanzar hacia una Siria en paz sea apoyando mediante un bombardeo aéreo a una de las partes en conflicto. En el mejor de los casos esa opción dejará un país dividido entre vencedores, vencidos y una mayoría de la población, especialmente mujeres, que serán víctimas de unos y otros.

Siembre que se llega a una situación de confrontación bélica desde los poderes establecidos se argumenta que la única salida es el uso de la violencia. Sin embargo antes se han dejado pasar años sin poner en marcha imprescindibles medidas preventivas como una educación y sanidad de calidad, una redistribución de la riqueza o un empoderamiento de la sociedad.

Incluso en las situaciones de guerra abierta todavía son posibles medidas pacíficas que permitan una salida menos cruenta al conflicto. Entre ellas hay algunas obvias como un embargo de armas, el despliegue de personal mediador y de interposición, el apoyo a los sectores sociales proclives a salidas pacíficas al conflicto o el desvío de la financiación desde las organizaciones contendientes a las que persiguen una Siria pacífica. En definitiva se trata de usar la misma lógica que empleamos en nuestra vida cotidiana en la que, ante una pelea, lo que hacemos es intentar separar a los contendientes.

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